11 Mayo 2020
escucha

¿Alguna vez os habéis planteado la diferencia entre oír y escuchar? Por ejemplo, podemos estar oyendo música sin, realmente, estar escuchando la letra de la canción.

Vamos a aplicar esta escucha, de forma activa, a nuestras entrevistas de trabajo. Lo primero de todo, es saber qué se entiende por escucha activa.

La escucha activa es una habilidad que requiere práctica y un esfuerzo por nuestra parte. Es mostrar a la otra persona que estamos prestando toda nuestra atención a lo que nos está diciendo y a cómo nos lo está diciendo.

¿En qué cuestiones podemos trabajar de cara a practicar la escucha activa en una entrevista y en qué nos puede ayudar? Veamos.

Lo primero que hemos comentado que es muy importante es prestar toda nuestra atención a la persona con la que estamos hablando y que nos va a hacer la entrevista. Esto supone tener presente estas cuestiones:

  • Cuando nos llamen para citarnos a la entrevista, es bueno que anotemos algún detalle que nos parezca relevante en la conversación. Si la entrevista nos la hace la misma persona con la que hablamos, hacer mención a este detalle mostrará que prestamos atención, que tenemos interés.
  • Una vez que estamos en la entrevista, con la persona que nos entrevista en frente, ya no es momento de pensar en si he dado la mano con suficiente fuerza o en si he traído una copia de un documento. Toda nuestra atención tiene que estar dirigida a qué nos está diciendo y cómo nos lo está diciendo (recuerda que una gran parte de nuestra comunicación es no verbal).
  • Mantener la mirada y un lenguaje corporal abierto, también denotan nuestro interés por la conversación. Hacen ver a la otra persona que nos interesa lo que nos está contando. Pensad en una imagen en la que, mientras nos hablan, estamos mirando papeles, o al suelo y estamos con las piernas o los brazos cruzados, frente a otra imagen en la que miramos a los ojos de la persona que nos habla y tenemos una postura relajada, sin cruzar brazos ni piernas y, ligeramente, inclinados hacia quien nos habla. Instintivamente, sentimos que nos prestan más atención en la segunda opción.
  • Escucha lo que te están diciendo sin juzgar y sacar conclusiones precipitadas, juzgar hace que dejemos de mantener nuestra escucha activa.
  • Interrumpe lo menos posible, dejar que la otra persona haga su exposición sin interrupciones hace que no pierda el hilo de sus pensamientos. Pregunta si puedes tomar notas, por si tienes que preguntar algo cuando haya terminado de hablar.
  • En este sentido, es bueno utilizar un refuerzo positivo para que la otra persona sepa que la estás escuchando, asentir con la cabeza o decir de vez en cuanto palabras como: claro, entiendo, comprendo… Hacen ver a la otra persona que tiene tu atención.
  • Si tienes que hacer alguna pregunta, utiliza preguntas abiertas, que no se respondan con sí o no. De esta forma la persona puede seguir explicándose.
  • Cuando haya finalizado su exposición, puedes hacer un breve resumen para ver si tienes toda la información esencial… “Entonces, los puntos más importantes de cara a mi contratación son…”
  • Para los dos últimos puntos, sería muy aconsejable que utilizaras palabras o frases literales que ha dicho la persona que hace la entrevista. Escuchar las palabras que acaba de decir la persona le hace ver que muestras interés en la conversación y que cuenta con tu atención.
  • Todas estas pequeñas/grandes cuestiones hacen que se genere un clima de confianza y cercanía en la entrevista de trabajo que puede jugar a nuestro favor.

Ahora está en tu mano comenzar a practicar.